domingo, 9 de junio de 2013

Quizás.

Puede que al fin los días sonrían, y escriba feliz.
Puede que después de tanto rogar, deje de sentir.
Puede que las lluvias se detengan un tiempo.
Puede que el tiempo me haya curado de todo,
puede que me haya olvidado:
de ti.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Querido, tú.

Cuando las palabras se acaban, empieza el corazón. Quizás por eso empezamos tanto, porque nos quedamos sin palabras.
Te escribo porque siento, y creo que es lo peor sentir (y a la vez es lo mejor). Te escribo porque estoy quebrada, porque ya no sé que hacer ni con mi vida,ni contigo, ni si quiera conmigo misma. Porque las palabras de aliento ya no tienen sentido, y los abrazos solo expresan dolor. Quizás porque un "adiós" es demasiado nefasto para la existencia. Quién sabe, la vida es tan injusta que ni si quiera nos prepara para decir adiós. Creo que ella nos ha puesto a destiempo, nos ha hecho sentir, nos ha encontrado para ponernos a prueba; pero no pudimos contra ella. Debimos haber reído más, debimos haber besado más, debimos haber compartido más. Debiste haberme valorado, debí haberte entendido. Debiste y debimos tanto, que nunca nos perdonará. No queda más que perdonarnos a nosotros mismos, a nuestros crueles encuentros y nuestras malditas discusiones en plena madrugada. Nos quedaron algunos abrazos, quizás promesas pendientes y unas cuantas noches. Quedarán para otras vidas, o otras muertes en donde la vida nos vuelva a dar tan grande oportunidad de tenernos, tu a mi, yo a ti. 
Por mientras, esto ha acabado. No tienes que decirlo tú, no tengo que decirlo yo, ni si quiera tiene que decirlo el viento. Es algo que es, es el fin de nuestro camino juntos, de nuestras emociones y apoyos. Bueno, como toda cosa: un inicio, una historia, y un fin. No creo que deba mencionar que fue maravilloso, ambos lo sabemos. Solo tú y yo sabemos, cuánto compartimos, solo tú y yo sabemos, cuánto nos quisimos. Tú supiste mis más grandes secretos, yo supe hacerte sonreír. Sabemos tanto de nosotros, que llegó el día en que debemos ser aquellos malditos desconocidos que compartieron sus cuerpos y al día siguiente se marcharon; llegó el día en que caminamos sucios y sin alma, por haber dejado el sol de lado. Ambos preferimos la lluvia, ambos quisimos la soledad. Quise quererte, quisiste huír. Quisiste quererme, hoy me debo ir. 
No sé cuantas cartar te escribiré sin enviarte, algunas con kilos de odio, otras con kilos de amor. Algunas cuántas irán con partes de mí totalmente devastadas, otras deseándote lo mejor. Quizás algunos agradecimientos, o lágrimas sobre ellos: es un poco de todo; un poco de extrañar, vivir, querer, y despedir. La vida está para eso, para que sintamos cada una de sus instancias con toda nuestra alma, con todo nuestro ser. Si hay que llorar, lloremos hasta que no podamos más, si hay que caer, caigamos una y otra vez. Pero no está permitido quedarse en el piso, no está permitido no levantarse. Tengo, y tenemos la oportunidad, el derecho y el deber de ser felices. Tenemos grandes cosas cerca nuestro, tienes tu familia, tu arte y varios años de experiencias. Tengo mis asuntos, mis locuras y unos cuantos pasitos por avanzar. Tenemos tanto, que basta con abrir los ojos y darnos cuenta de la inmensa felicidad que existe en nuestro mundo. Es cierto, también tenemos mucho por lo que luchar y sufrir, pero eso sigue el mismo camino, no hay felicidad sin un poquito de tristeza. Eres fuerte, eres lindo y eres real, tienes una vida que te espera para verte sonreír, aunque sea en tu más grande melancolía, es posible sonreír. Por el solo hecho que existimos, y que sentimos, al fin y al cabo, estamos vivos. 
Hoy te pido, que me dejes ir. Hoy te doy las gracias, por estos 759 días que hemos compartido, y quizás cuantos segundos. Te agradezco también, por el mundo que me entregaste, nuestros altos y bajos, nuestros abrazos y empujones. Hoy te digo que me he cansado, hoy te dejo ir. Vuela como los pajaritos, como sabes hacerlo. Vuela por tu vida, que es lo más valioso que tienes. 
Eres un tesoro, te he querido como a nadie en este mundo. Y mereces, más que todos los sucios seres humanos de aquí, ser feliz.
te quiero y te querré siempre,
                                             Clau.

lunes, 27 de mayo de 2013

ya no quiero

Aquí me encuentro inmersa en este gris universo, que poco sabe de mí. Poco sabe de mi alma, mi cuerpo manchado y mis manos frías. Escribo porque quiero no existir, escribo para desaparecer. ¿Escribo a quién? A quién su nombre su mencionaré. Porque no vale la pena mencionarlo, porque quizás ni si quiera existe, porque nunca existió. 
Ahora el fuego quema, justo frente mis ojos, y el viento se ha llevado hasta lo más preciado de mí. El día me enseñó que la melancolía es hermosa, pero se lleva todo, y te deja vacío. Mis dedos decidieron hacer esto, mis dedos, no yo. Yo hace tiempo que dejé de decidir por mí, he preferido la muerte. He preferido mirar las gotas de mi ventana, sin poder tocarlas. He visto como caen las hojas sin si quiera despedirse de mí; porque parece que ya no existo en este mundo. Las sonrisas falsas me han pasado la cuenta, y la mente ha rebalsado de malos recuerdos, el corazón casi ya no siente. Me pesa el dolor, la vida, los años. La resignación a la que opté aquel día en que decidí caer en esto, y no salir. 
Déjame, maldita flor de cactus. Déjame, maldito vicio. Déjame, droga de la que nunca me pude rehabilitar. Déjame en paz de una vez, porque estoy cansada de ti. Estoy cansada de la tristeza constante, del pesar de mis manos, de los sentimientos horribles. Estoy cansada de los días sin sentido, de repetir mil veces las mismas cosas. De hacer las mismas palabras, pensar en los mismos libros, sentir los mismos acordes y de ese cuadro imaginario que se inhunda frente a mí. Se está inhundando, y lloro por él.. porque decidimos ahogarnos juntos, pero creo que se va a otro lugar, donde está más sano y la vida no le pesa tanto.

domingo, 19 de mayo de 2013

19.5

Ya no sé que decir. Te llevaste todo lo que pude tener, todo lo que traté de inventar. Todo mi amor, mis caricias y mis lágrimas. Mi sentir, mis manos al viento y mis ganas de entregarme a la vida. Me quitaste mi rabia. mi tristeza y mi alegría. Te encargaste de dejarme vacía, como siempre. Pero me entregaste algo a cambio de llevarte tanto, algo que nunca había sido tan hermoso y sádico a la vez; algo que no se regala, si no que se aprende: la soledad. Pequeña pero gran palabra, con mucha belleza encubierta. Soledad que ahoga mis días, soledad que no aguanta. Soledad que sostiene, y soledad que arranca. 
Supongo que así pasarán mis días, cada vez más tristes y oscuros; así fluirán mis dedos, llenos de sangre por dentro. Quisiera que volviera ese latido a mi corazón, ese calor cerca mío, esa dulzura en nuestros labios. Era aquello que pasaba en el aire, nuestras miradas y la detención completa del mundo. Eso que me hizo perder la noción del tiempo, eso que me enseñó el poder de los cuerpos. 
Pero nada existe ya. La vida se nos fue sin darnos cuenta, y no supimos entregarle suficiente luz a nuestro paraíso. No debimos tenernos y perdernos tanto, no debimos haber caído en la normalidad. Nos acostumbramos a los días de sol y tormentas, a pasar por altos y bajos, a caer y luego levantarnos. Pero una vez que la luz se apaga, ya no hay nada que vuelva a encenderla. 
Es así como mis días se llenaron de oscuridad, llevando todo con ellos. Dejándome sola en medio de un desierto, cubierto de ahogos e insomnios. Cubierto de tazas de café, de esperas, de desiluciones. Bajo la lluvia no supe más que decir, miré aquél tiempo que nunca estuvo y desistí de esta tortura; desistí de amarte, de quererte y crearte. Porque eso fue, ilusión pura. Inventé una figura a quién amar, y es así como hoy desisto de ella.

domingo, 12 de mayo de 2013

paraTi

"Voy a decirte algo que tú ya sabes, el mundo no es todo alegría y color. El mundo es un lugar terrible y por muy duro que seas es capaz de arrodillarte a golpes y tenerte sometido permanentemente si tu no se lo impides. Ni tú, ni yo ni nadie golpea más fuerte que la vida, pero no importa lo fuerte que golpeas, sino lo fuerte que pueden golpearte. Y lo aguantas mientras avanzas. Hay que soportar sin dejar de avanzar, así es como se gana. Si tú sabes lo que vales ve y consigue lo que mereces, pero tendrás que soportar los golpes. Y no podrás estar diciendo que no estás donde querías llegar por culpa de él, de ella ni de nadie, eso lo hacen los cobardes y tú no lo eres. Tú eres capaz de todo."



''Soy como un libro. . Aparentemente aburrido. Fácil de echar a un lado. No te das cuenta si está o no ahí; pero una vez que lo abres, te das cuenta, por cada página, que escondo un secreto, que no soy como pensabas, y que soy mucho mejor de lo que las personas me quieren echar abajo. Que tengo magia, que tengo imaginación, que estoy llena de inspiración y llena de acertijos, que soy un misterio, pero no lo sabes, porque soy esa clase de libros que nadie lee.''

jueves, 2 de mayo de 2013

492

recorriendo calles que me parecían más vacías que nunca, creyendo que si no me detenía, si seguía caminando, no me daría cuenta de que el mundo que creía conocer ya no estaba allí

domingo, 28 de abril de 2013

Días tristes

¡Qué manera de odiarte!
Ya quisiera que fuera mañana para dejar de sentir, para dejar de vivir un día. Quiero dejar de existir, quiero salir afuera y no darme cuenta de que algo pase, quiero que mi corazón deje de latir, al menos un segundo. Quiero pasar por alto los días nublados, quiero detestar, quiero que el mundo se acabe y yo acabar con él. Porque ya nada tiene sentido.
No sé como alguien puede ser tan cruel, ni como yo puedo ser tan estúpida. No quiero leer este libro, quiero quemarlo. No quiero subir al tren, y ver como todo el mundo se despide feliz, porque yo no quiero despedidas, no quiero amor. 
Es un fin, una muerte, al menos algo bueno debería traer. Es agobiante, detestable. Ya no sé que hacer conmigo, no sé si matarme o matarlo a él, no sé si morir por dentro o querer vivir. No sé si irme a un hoyo o tratar de sobrevivir.
Ya no quiero seguir con esto