domingo, 24 de febrero de 2013

27.1

-Definitivamente- me dijo.

Y me quedé callada. Era mucho más real de lo que pensé. No necesitamos meses, ni años, solo una noche con la Luna como ampolleta. Y nosotros colgando de ella como sus aros, que tenían imanes, por cierto.
Nos balanceábamos con su música, creo era especial para aquél 1 de Enero.

-Vengan, algo tendrán que descubrir. - gritó desde lejos.

Lo supimos en ese instante, fue simple.La llave para la puerta que nunca se pudo abrir en un siglo la estábamos tomando juntos con la misma mano, la misma fuerza y el mismo calor.
Luego de eso no mucho más pasó, sus cuerpos fueron uno. Y hay solo una forma de lograr eso.

-Con besos- respondió.

Creía no iba a callarme nunca, pero sus manos supieron hacerlo bien. Eran justas, precisas. Ya sabían bien su recorrido, y eso que yo no se los había enseñado antes. Pero continuamos, sentía nuestros silencios latiendo fuertemente de la mano. Me lo contaban al oído.

-Ya basta, no es correcto- se escuchó.

La cuidad en silencio, y dos estrellas cayeron.
Creo cayeron sobre mí. 

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