Debo decirte algo,
antes de que te bajes,
de este sucio vagón y quede muerto,
mirarte a los ojos y tras de recordarte,
que antes de rendirnos, fuimos eternos.
Me levanto decidido y me acerco a ti,
y algo en mi pecho se tensa, se rompe.
¿Cómo estas?
¿Cuánto tiempo te acuerdas de mi?
y una sonrisa tímida responde:
Perdone, pero creo que se ha equivocado,
disculpe señorita, me recuerda tanto
a una mujer que conocí hace ya algunos años.
Más viejo y mas cansado vuelvo a mi asiento,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos..
¡Hasta pronto!
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