Contigo hablo sin reglas. Sin tildes ni comas, sin signos de exclamación ni preguntas.
Porque no se necesita. Basta con imaginarme tus ojos y sentir esa bella conexión que trasciende la distancia, el frío y la lluvia.
Porque estamos hechos para romper las reglas, y por ir en contra de todos.
Incluso, de nosotros dos.
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